Sobre Jorge L.
Borges (selección)
1996
El por
qué de una esfera
Si te veo de frente, de perfil, de espalda, de
arriba, de abajo. En fin, de todos los puntos de
vista posibles. Si te veo ayer, hace un rato,
ahorita mismo, mañana temprano, dentro de diez
años. Todo simultáneamente y en el mismo lugar.
Literatura. Pensamiento. Simple especulación, de
esa en la que está apoyado el mundo en el que
nos desenvolvemos cotidianamente. El que gozamos
y por el cual sufrimos. El que nos da de comer.
El que suponemos que gira, gira, gira.
Tal vez deba remitirme solamente a Borges. Pedir
que la lectura de sus textos lleve a la esfera,
al aleph. Obviar el presentimiento de que todo
puede estar contenido en esta piedra: Hilario
Ascasubi, mi rostro, el Río de la Plata, la
antigua Facultad de Filosofía y Letras, el
arrabal porteño, la Elegía de los portones, la
casa, hoy transformada en estacionamiento, en la
que Borges tradujo a Withman
los cientos de
lugares borgeanos de Buenos Aires donde capturé
estas imágenes; donde interpuse esta bola hecha
por indios. Donde me divertí, lloré y me
distraje pensando en una forma que pudiera
representar la divinidad.
res
Buenos Aires, 2004
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