A las 6:30 de la tarde del 20 de diciembre de 2001, en la esquina de 9 de Julio y Avenida de Mayo, a Martín Galli le pegaron un balazo en la cabeza. Siempre sentí miedo a caer, hasta esa tarde en que comprendí que había vivido en el suelo y que en realidad temía levantarme. Una persona que hasta entonces Martín no conocía lo auxilió, salvándole la vida mientras continuaba la represión.


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