Intervalos intermitentes (selección)

1998-2004



“La verdad es indudablemente un tipo de equivocación que no puede ser refutada porque fue endurecida hasta alcanzar una forma inalterable en el largo proceso de horneado de la historia.”
Michel Foucault



Intervalos Intermitentes alude a la verdad desde la frontera que separa la imagen del pensamiento, concretamente desde la relación entre dos fotos, a veces mediada por algún texto. Cada obra señala una contraposición dentro/fuera, tanto del texto como de la fotografía.

El relato nos ayuda a componer una historia, a establecer una asociación causa-efecto entre dos fotos. Estos textos hacen explícita la razón de la elección de las personas retratadas y –parodiando el dispositivo fotográfico– incluyen una cita de aquellos que posaron para mi objetivo. A ese fin solicité al emigrado que escribiera sobre la distancia, al boxeador que se definiera como tal, y al cardiocirujano que reflexionara sobre el corazón, buscando inscribir un punto de vista subjetivo en la “realidad objetiva”. Sin embargo la “última palabra” está en las imágenes (dentro de ellas). Y en ese espacio los significados son múltiples, la palabra no reina y el presente no puede ser “ubicado”, a modo de límite, entre el pasado y el futuro. Todo parece entonces estar signado por el eterno retorno de lo mismo.

La fotografía presenta, niega el devenir. Al hacer puro presente expone el carácter mágico del tiempo asociado a la imagen. Quizá la presencia no sea una cualidad o propiedad de las cosas; sino el acto por medio del cual una cosa es presentada y opuesta a su propia naturaleza como cosa, así como a todo aquello que la “conecta” con el mundo: orígenes, relaciones, procesos, finalidades y devenires. ¿No es precisamente ese el modo de “operar” de la imagen fotográfica: separar, cortar conexiones, suspender el tiempo lineal del relato?

Me interesa la búsqueda de la verdad en fotografía. Tal vez por ello una y otra vez mi intuición me hizo desconfiar de esa verdad relacionada con el objeto y restituida por el poder de representación que se le otorga a este medio. Juzgo ingenuo creer en una “realidad objetiva” dada de antemano, tanto como pensar que existe un sujeto unificado que abarca y constituye todo lo real.

¿No sería más adecuado pensar en múltiples sujetos incluidos en la realidad, insertados en ella y cuyos modos de verla también la constituyen?
Sospecho que muchas de mis dudas se deben a lo inaprehensible del tiempo. En todo caso he optado por admitir que verdad y error están conformados por la misma “materia”.

¿Cómo rescatar hoy lo concreto desde la fotografía? Intervalos Intermitentes presenta algunos dípticos construidos con una foto “directa” y otra ”sintetizada” a partir de la primera. Por ejemplo, el color de un labio (que en otro espacio podría asociarse a la palabra) ha sido empleado para construir un plano rosado que complementa un retrato. La fotografía permite presentar simultáneamente un antes y un después, y da la posibilidad de relacionar distintos espacios.

Hoy las imágenes (incluyendo la que tenemos de nosotros mismos y del mundo) podrían ser alteradas fácilmente, como ocurre en casi todos los órdenes de la producción. Sin embargo, pareciera no existir el (los) sujeto(s) capaz de llevar a cabo ese necesario cambio. Tal vez, como sostiene el ensayista checo Vilém Flusser, las pantallas (foto, cine y televisión) que creamos para acceder al mundo se han transformado en velos que impiden nuestra visión de lo que está “allí afuera”.

Me pregunto: ¿hay otro modo de pensar el tiempo/espacio?, ¿de pensar temporalmente y a la vez atemporalmente?, ¿es posible entender la fotografía como un modelo que nos ayude a desarrollar un pensamiento del presente, un pensamiento artístico, un pensamiento que esté viniendo?

res, agosto de 2002








¦





¦





¦





¦